- ¿Qué hacemos ahora, mi señor?
- Es claro, tenemos que sacarlo del camino.
- ¿Cómo, señor?
- Es simple, piénsalo como una partida de ajedrez.
- Ilústreme, mi señor.
- Primero, movemos los peones. Un rey, nunca pelea sus batallas. Tiene a "los suyos" que las pelean por él. Quedando así, manchados sus nombres y no los nuestros.
- Pero, mi señor, siendo un simple soldado no pretendo ofenderlo con mis palabras.
- Hable, quiero saber su opinión.
- Así será, mi señor. Nuestros peones, en esta partida, están teñidos por el color del enemigo.
- Hijo mío, claro está que cuando de la espada se trata eres uno de los más poderosos, pero la estrategia es mi fuerte. He pensado en la posibilidad de que nuestros peones no quieran librar esta lucha, pero tengo una oferta que no van a poder rechazar.
- ¿A qué se refiere mi señor?
- Simples palabras plasmadas en un papel. Palabras que, golpearán la estructura del enemigo haciéndolo caer.
- Mi señor, ¿Usted pretende..?
- Exactamente, oh mi fiel soldado. Mis intenciones no son otras. Usaré a mis peones, que con tanto esfuerzo gané. Fueron fieles a mi enemigo, pero ahora portan mi bandera.
- Señor, ¿Qué pasará una vez que los peones hayan hecho su parte?
- Luego del primer golpe, viene el segundo. Recuperar nuestro lugar en el reinado del pueblo.
- Pero, mi señor, nuestro enemigo tiene asilo político. Es apoyado por el clero, por los señores feudales y, por sobre todo, es apoyado por la autoridad máxima.
- Oh, mi querido caballero, muestras una vez más que tu visión estratégica es nula. Al derrotarlo, haremos caer toda la estructura que lo apoya. Ahora, vete, descansa. Mañana será el día en que la justicia volverá.
- Así lo haré, mi señor.
El caballero se retiró del lugar, con un sólo pensamiento dando vueltas por su cabeza.
"Usaremos los peones, pero.. ¿Si los perdemos? Quedaremos expuestos, todos sabrán que fuimos nosotros las mentes detrás del plan."
No todas las batallas son así de simples, siempre el verdadero culpable queda expuesto ante los ojos de los demás.
El poder no es sólo cuestión de un cargo. El liderazgo se manifiesta a través del honor, los principios. Son ellos los que te llevan a ser apoyado por el resto.
Si los pierdes o los traicionas, no te queda más que abandonar el pueblo antes de que tu cabeza ruede por el piso.
El enemigo tiene algo que el rey no.
Los que le son leales, no van a faltar a su promesa. Siempre lo van a seguir, ya sea en los momentos donde el sol es lo único en el cielo, como en la oscuridad más profunda y tenebrosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario